Güendollyn

Fui la madre joven que aún internada en el hospital, vio elevarse algo siniestro desde la cuna de su bebé. Guardó el secreto hasta la muerte y con ella se fue el enigma que desde tiempos remotos había poseído a su hijo provocando la separación de ambos. Doloroso fue callar la revelación. Nadie le hubiese creído y hasta corría el peligro de que la tildaran de loca. Tampoco quiso escribirlo y ni siquiera murmurarlo porque bien sabía que los demonios también escuchan. Yo fui testigo de su dolor mientras le pertenecí como alma y una tarde invernal, cuando su cuerpo murió, pasé a vagar por zonas débilmente iluminadas y pobladas de lamentos; fue entonces que decidí contar la razón del desprecio del hijo hacia su madre. Seguir leyendo Güendollyn