Collage

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“El mundo fue y será una porquería
ya lo sé, en el 506 y en el 2000
también…” 1

A veces la visitan. Vienen a ver cuánto ha envejecido y, comprensivos ante tanta senectud, le hablan en voz alta, lento y con dicción clara, como si ella fuera sorda o tonta.
Hoy llamaron para invitarnos a una cena. ¿Y la tía?, preguntan. La sobrina Tula llegó del sur. Allá también corren rumores y desean comprobar si Ada lleva en la mano una espada flamígera para defenderse del tiempo. Los párpados de papel no están arrugados y sus ojos cerúleos brillan en la oscuridad del cuarto; cálidos como una llama en el frío o una estrella… una sola en la noche del cielo…
“…El niño estaba ´doentinho´, un poco enfermo. Tenía diarrea. El sábado lo llevamos al hospital; lo tuvieron un día allí y nos lo devolvieron… Ayer me fui a trabajar. Cuando volví el niño había muerto. – ¿Cuántos hijos tiene? –Seis hijos vivos; otros seis murieron… La voz del negro viejo rompe el silencio. –Aquí el problema es el hambre… a veces sólo tenemos un pescadito para darles. Para los ocho.” 2
-No, no es un cuento de izquierda, centro o derecha. Lo que pasa desde siempre. Lo que leo y veo. ¿Denuncia? Quizás. Pero no me interesa darle un tinte político. No puedo internarme en honduras desconocidas. Sólo que las fotos… las noticias… niños muertos de hambre (¡¡¡!!!¿¿??) ¿En África? ¡No acá, en Argentina! ¿Y eso pasa recién ahora? No, parece que ahora lo muestran…
¿Sabés lo que es dormir en un rincón del living y madrugar a las cinco para tener un tiempo a solas? Después… tomar la calle y caminar y caminar buscando tu lugar en el mundo… a veces compro una barra de cereal y la como ahí, en la plaza, bajo los tilos, sentada sobre los bancos deteriorados y entre los enormes perros sin dueño.
Y ya en casa, de vez en cuando me miro en el espejo y detrás de mí, Adita comenta –estás gorda– y vos sabés, yo espero otras palabras o ninguna y me voy otra vez. Comprendo que no me pertenezco como tampoco es mía la figura reflejada en la superficie de las vidrieras. “Ahora vemos por espejo, oscuramente…”3
“Saddam Hussein está en una ofensiva de seducción. Desesperado por salvarse de la coalición que el presidente Bush busca crear, se esfuerza por aumentar su sustento internacional ofreciendo petróleo iraquí a cualquiera  que pueda darle apoyo…”4
Donde hay lío hay petróleo encerrado. Digo yo: ¿No podría ser que cada grupo, que cada población viva de sus productos? Siempre invasiones. Piedras. Arco y flecha. Bombas atómicas. Ataques bacteriológicos. El planeta es pequeño para soportar semejantes embates. Un día la naturaleza devorará a su depredador. El fuego necesario será lava rugiente. La tímida ola, desatado maremoto… ¿Cómo abarcar las proyecciones político-económicas internacionales si no sos un dios que todo lo ve? Te hablo de un dios inmanente, trascendente, presente, eterno, abarcador, interactivo con todo lo que es, pero… detrás del escenario se teje cada cosa… Ni te imaginás che… para nosotros la mini noticia, para ellos el mega provecho. Pero la culpa no la tiene el chancho sino quien la da de comer… ¿pero cómo sabemos lo que tratan ellos? Cuando los engranajes se ponen en marcha ya está todo cocinado… cocinar… ¿Sabés lo que es  morir de hambre? Mirá, leé: Así se muere de hambre
“Al comienzo, el hambre se hace sentir constantemente, ya sea cuando se trabaja, se descansa o se duerme. Incluso en los sueños se hace presente…El vientre pareciera que grita, luego se hincha. El cabello se vuelve gris. La piel se agrieta. El sujeto siente como si le estuvieran devorando los órganos…Pero llega un momento en que se pierde el hambre; el dolor no es agudo, se hace sordo. Un día el hambriento ya no se levanta. Todo su pensamiento se eclipsa en un chisporroteo de centellas dolorosas. Pausas definidas y separadas en el ritmo respiratorio. La cabeza se inclina hacia atrás, la mandíbula queda colgante. Los ojos se apagan; la pesadilla se convierte en frío estupor y ese hambriento muere, sin ruido, acurrucado, ni siquiera puede protestar o rebelarse…Cada uno de ellos es un hombre como tú, un hombre como yo, un hombre como todos los hombres…”5
Sus fantasmas flotan entre los automóviles último modelo, descansan sobre las copas de los árboles, lloran al ver su escuálido reflejo en las vidrieras del shopping…
“…siglo veinte cambalache problemático y febril…” 6
“Porque tuve hambre y me disteis de comer…” 7
¡Y dale con el tema! Vos siempre hablando de lo mismo… ¿qué podemos hacer? La culpa es de los políticos. Sí, entiendo. Hay situaciones terribles lentas injustas crueles pero ¿qué hacemos? Y bueno, vos escribí. Utilizá tu oficio de palabrista. Ordená letras que seduzcan, impacten, conmuevan, destrocen…
La abuela Adita cierra la ventana del cuarto. Llueve. Los truenos son tambores de los ángeles y los bosques liberan mariposas sedientas de agua fresca. Adita camina hacia la cocina. Tic-tac-tic-tac. Hoy luce zapatos de cuero blanco con taco aguja. La blusa florida hace juego con su pollera verde seco. Pasa detrás de mí. Avisa con voz quebrada:
–Llueve.
Tintinean sobre el techo las gotas sucesivas. ¿Qué estarán haciendo los que se fueron lejos? Dejaron atrás las espigas, los tractores, la carne sabrosa. Habrá que cambiar la dieta. Ahora la palabra sabrosa se parece a soja y las amas de casa intercambian nutritivas recetas compuestas por harinas, granos y raíces. El organismo acostumbrado a centurias de asados, milanesas y pucheros nos demandará algunos reclamos de tipo genético.
Mirá que la devaluación tiene sus cosas buenas. Ahora exportamos. Sí, pero los sueldos rinden menos de la mitad. Compramos bananitas de oferta, bien maduritas para que no hagan mal… se ve a que vos no te toca. Hoy caminé setenta cuadras para no tomar colectivos.
“He aquí, pues, el bien que yo he visto:
que lo bueno es comer y beber, y gozar
 de toda labor con que uno
se fatiga debajo del sol…”8
Uno quiere liberarse de la concepción corporal de la vida, huir de lo material; eso constituye la primera actividad del trascendentalista. Pero ¿quién “para la olla”? ¿Y las cuentas? Gas, luz, teléfono, impuestos…
Igual podés crecer, (por dentro, digo). Mientras caminás, antes de dormir, bajo la ducha.
–Llueve –reitera abuelita Ada.
Atemporal y perfumada se acerca al televisor y lo enciende con su dedito firme y sarmentoso.
–Quiero escuchar las noticias.
Aparece Bush con promesas de guerra.
“¡Noche de paz, noche de amor!
Todo duerme en derredor…”
Hoy cosió para su tatara tatara tatara nieta María. Ella es chiquita y revuelve toda la casa. Ayer no más tiraba trocitos de pollo alrededor del plato y éramos dos para atenderla. Ada con sus brazos voluntariosos y yo con mi amor de abuela recién estrenado: uno de esos amores que no sabés donde ubicarlos porque el pecho te queda chico y por ahí lo ubicás sobre el hombro, como una paloma o sobre la cabeza como un rodete de oro…
“Son 9000 los chicos con desnutrición en el Chaco.”9
Empresas de sectores diversos enfrentan con éxito la recesión. Hay un nuevo escenario para los creativos.
La devaluación y el default. La fuerza está en la gente.
El país y los candidatos. La salvación por el arte. Apelar a las universidades. Impedir la corrupción.
Ada tiñe su pelo. Castaño oscuro.
–A mí no me gusta el rubio –dice–me queda asqueroso…
Más tarde aparece con su melenita retinta. Su nieto Francisco comenta: ¡Ma! ¡La abuela tiene pelo como tanza!
Y su nieto Juan le hace el saludo del Führer-¡Heil Hitler!-y ella contesta con su mano en alto-¡Heil!
El lector avezado deducirá que la abuela es todo un símbolo de permanencia y autoridad y si bien ni alemana ni nazi, aunque sudafricana (boer), su acento duro la hace parecer oriunda de Germania. Sí, Germania, zona extinta en 1024.
Ha dejado de llover. Adita camina en la cocina. Prepara su té de la tarde. Su frase invariable es: Would you like a nice cup of tea, Mrs. Pegotty?
Algo no funciona. ¿Quién ganará? ¿Quién tiene la culpa? Desocupados enardecidos… crímenes… robos…
El tema del chivo expiatorio cruza la historia de la humanidad. Yo no fui. Fue él. Y hasta tenemos la gracia que Dios pagó por nuestros pecados en la Cruz del Calvario. O él o nosotros. Demasiado lujo. Demasiado amor.
Dios, Cordero sin mancha bajar a este mundo…10
Disquisiciones. ¿Para qué pensás tanto? Ni de izquierda ni derecha. Tampoco centro. Lo que ves no más. Lo que leés.
El teléfono llama. Es la prima. Tula regresa al sur y quiere ver a la abuela Ada. El comentario es: ¡lo bien que está!
Ella no quiere ir a la reunión. Cierra la puerta del cuarto y lee historias de zares y princesas. Acaso dormite unos instantes pero no dejará de estar atenta al acontecer doméstico y mundial.
Yo busco palabras en el diccionario. Mayoría de edad, vejez, senectud, salud, decrepitud, eternidad, caducidad, lapso, flujo, reflujo, protectora, fuga, trote, amor, galope, fluir, manar, vigilante, comprensión, fijeza
Largos siglos                                    estimar
Habitar                                               corresponder
Ardilla                                                 ilusión
Pleistoceno                                      ausencia
Piedad                                                pisaverde
Campanada                                     cuturraco
Vanidad egoísmo                          savoir faire

Amanda Hermoso (2002)

Amanda Hermoso

COLLAGE fue publicado en diversos medios y en el tercer volumen de cuentos de la autora: El Triángulo y otros relatos (2010), Editorial Utopías, Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina.

La escritora Amanda Hermoso ha obtenido numerosos premios a nivel nacional e internacional y es autora de los libros: Ríos en la soledad (cuentos y poemas). Edición del autor. Tandil. (1995); Sombras y luces (cuentos y poemas). Editorial Vinciguerra. Buenos Aires. (1997); El Triángulo y otros relatos (cuentos). Editorial Utopías. Ushuaia. Tierra del Fuego. (2010).

Imagen: De Cambalache-Arte/Corazón/Conciencia/Re-Evolución.

Notas:
1 Santos Discépolo, Enrique. Tango “Cambalache”.
2 Jean Jacques/ Servan-Schreiber, El Desafío Mundial, (Barcelona, Plaza y Janes Editores, 1982 Pág. 136.
3 I Corintios 13:12.
4 Diario “La Nación”, domingo 13 de octubre de 2002, sección 2, Economía y Negocios, pág.9.
5 Ander-Egg, Ezequiel. El Holocausto del Hambre. (Buenos Aires, Editorial Humanitas) pág.40.
6 Santos Discépolo. Tango “Cambalache”.
7 San Mateo 25:35.
8 Eclesiastés 5:18
9 Diario “La Nación”, título de artículo, 24 de noviembre 2002, pág.1.
10 Cita inspirada en Juan 1:29.
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