Cuando se escribe en serio

Cuando se escribe en serio

Que no seas capaz, como me decís, de escribir “sobre cualquier tema” es un buen indicio, no un motivo de desaliento. No creas en los que escriben sobre cualquier cosa. Las obsesiones tienen sus raíces muy profundas, y cuanto más profundas menos numerosas son. Y la más profunda de todas es quizá la más oscura pero también la única y todopoderosa raíz de las demás, la que reaparece a lo largo de todas las obras de un creador verdadero: porque no te estoy hablando de los fabricantes de historias, de los “fecundos” fabricantes de teleteatros o de best-sellers a medida, esas prostitutas del arte. Ellos sí pueden elegir el tema. Cuando se escribe en serio, es al revés: es el tema que lo elige a uno. Y no debés escribir una sola línea que no sea sobre la obsesión que te acosa, que te persigue desde las más enigmáticas regiones, a veces durante años. Resistí, esperá, poné a prueba esta tentación; no vaya a ser una tentación de la facilidad, la más peligrosa de todas las que deberás rechazar. Un pintor tiene la que se llama “facilidad” para pintar, como un escritor para escribir. Cuidado con ceder. Escribí cuando no soportés más, cuando comprendás que te podés volver loco. Y entonces volvé a escribir “lo mismo”, quiero decir volvé a indagar, por otro camino, con recursos más poderosos, con mayor experiencia y desesperación, en lo mismo de siempre. Porque, como decía Proust, la obra de arte es un amor desdichado que fatalmente presagia otros. Los fantasmas que suben desde nuestros antros subterráneos, tarde o temprano se presentarán de nuevo, y no es difícil que consigan un trabajo más adecuado  para sus condiciones. Y los planes abandonados, los bocetos abortados, volverán a encarnarse menos defectuosamente.

Ernesto Sabato
Fragmento de “Abbadón el exterminador.”

Ernesto Sábato

Ernesto Sabato fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Su obra narrativa consiste en tres novelas: El túnel, Abaddón el exterminador y Sobre héroes y tumbas, considerada una de las mejores novelas argentinas del siglo XX.

Imagen: Ernesto Sabato, Autorretrato (detalle)

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