El alma de las palabras

El alma de las palabras
COMIDA y LIBROS son dos palabras que van  unidas para que el hombre pueda formar un mundo nuevo.

Hay  palabras que duelen.

Palabras-latigazo cargadas de turbios contenidos.

Palabras que se disfrazan de casuales o graciosas o de moda.

Sin embargo, descalifican, ensucian, condenan.

Palabras que al ser escuchadas producen  parálisis momentánea o estupor o desconcierto.

Palabras brutales con almas enroscadas, reptantes, zigzagueantes.

Hay palabras malolientes cargadas de falsedad. Brotan de bocas insensatas o de labios embriagados.

Hay palabras elegantes. Usan traje y corbata o vienen envueltas en las sedas de un vestido.

Palabras radiantes y bien maquilladas. Palabras risueñas y son palabras falsas. Usan distintos disfraces  para quedar bien, por cuestiones sociales o comerciales.

Hay palabras que esconden órdenes, sugerencias, consejos, manipulación y formas de posesión. Usan antifaz. Dicen una cosa y en realidad significan otra.

Hay palabras malas que brotan de almas brujas.

Palabras que condenan al otro viendo “la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.

Estas son las palabras cortinas de humo (mientras yo hago lo prohibido, te prohíbo hacer lo  permitido).

A ninguna nombraré.

Y están las otras. Las palabras bizcocho o bizcochuelo, por ejemplo. Evocan una cáscara dorada con un interior esponjoso vibrante de perfumes de vainilla o naranjas o de chispas de chocolate.

Y está la palabra AMOR. Impactante y abstracta, a pesar de su breve longitud. ¿Amor a qué? ¿A un niño? ¿Al novio o novia? ¿A las amistades? ¿Al dinero? ¿A los viajes? Quizá se refiere a la generosidad de sentimientos, a tener “buen corazón”.

LEALTAD. VERDAD. Palabras nobles, altas y profundas. La mayoría de la población las tienen en cuenta mientras otro sector de la sociedad las arrojan cuesta abajo y ni siquiera las siguen en su rodar y, menos aún, escuchan los gritos que provienen del valle atestado de sufrientes aplastados por las palabras buenas ahora palabras rocas.

Y para no volverme grandilocuente y dramática regreso a las palabras simples: PAN es una palabra con un alma grande y necesaria. AGUA es una palabra rumorosa, limpia y fresca. Una palabra imprescindible. COMIDA y LIBROS son dos palabras que van  unidas para que el hombre pueda formar un mundo nuevo. MUNDO PLANETA TIERRA son palabras con implicancias de CASA GRANDE. Y así podría seguir.

El alma de las palabras

Moraleja: Evitar las condenatorias palabras-disfraz. Tienen un alma sucia y opaca. Son palabras hipócritas. Abrazar la VERDAD, la TOLERANCIA, la INCORRUPTIBILIDAD, para tener la certeza que COMIDA y LIBROS y educación en general vayan de la mano para nutrir y guiar al hombre que a su vez, es (o debiera ser) el guardián de la CASA GRANDE.

NUESTRA ÚNICA CASA.

Amanda Hermoso
Serie “Reflexiones”.

Amanda Hermoso

La escritora Amanda Hermoso ha obtenido numerosos premios a nivel nacional e internacional y es autora de los libros: Ríos en la soledad (cuentos y poemas). Edición del autor. Tandil. (1995); Sombras y luces (cuentos y poemas). Editorial Vinciguerra. Buenos Aires. (1997); El Triángulo y otros relatos (cuentos). Editorial Utopías. Ushuaia. Tierra del Fuego. (2010).

Comenta en Facebook