El legado

El legado

La consigna era: ¿Cuál es el sentido de carpe diem hoy? ¿Es ético dejar de luchar y disfrutar del momento como si  fuera el último? ¿O hay que estar luchando sin cesar?
El profesor cerró el cuaderno y se despidió –hasta mañana alumnos.
Vivi pensó en las palabras “dejar de luchar y disfrutar”. Imaginó un ejército que había optado por deponer las armas ante la mirada atónita del enemigo. Supuso que de antemano, considerándose vencidos, los soldados prefirieron contemplar el río resonante de piedras y sol. La figura no la convenció, por lo que pensó en la misma dotación de guerreros en frenético enfrentamiento desigual (esto coincidía con aquello de “luchar sin cesar “). Apartó de su mente la actuación extremista del grupo vagamente ideado y caminó hacia la noche.
El jardín estaba en silencio. De los jazmines se desprendía un profundo aroma y del seno de un rosedal, brotaba el canto de los grillos.
Los movimientos pendulares de la historia la catapultaban hacia diferentes posturas. Trató de habitar las variadas épocas históricas del hombre. Dedujo que en esencia, poco había cambiado. Navegante en cáscaras de nuez, pequeño y soberbio, se complacía en utilizar a la naturaleza y al prójimo en provecho propio y escondido tras muros de conceptos, esgrimía los argumentos de diferentes doctrinas –es esto o aquello, el goce o la crueldad, el hedonismo o el estoicismo; el placer o la muerte, Eros o Tanatos.
El trabajo debía ser presentado al día siguiente. Vivi subió a su cuarto, se acurrucó en la cama y un dulce sopor le invadió el cuerpo.
Afuera las luciérnagas jugaban a ser estrellas.
Pocos eran los habitantes en la casa y ella trataba de no sentir temor cuando a veces, escuchaba pasos lentos en la escalera de madera.
Alguien subía y esta vez el paso era decidido. La joven encendió la luz y sintió una imperiosa necesidad de escribir y éstas fueron las palabras:

“No luches, fluye adecuándote a las circunstancias. Sé un mensajero de paz, el artesano de tus días. Las aguas serán  claras o turbias, pero recuerda, trata de mantenerte en la cresta de la ola.
Vive tu vida con sencillez. Ámate y restáurate. No reptes. Trabaja como hormiga y vuela como el águila.
Ayuda, mas no te involucres. Llevas tus propias cargas que debes aligerar. No son tuyas  las ajenas. Hazme caso. Extiende los brazos y los sentimientos y las palabras para ayudar al necesitado y vuelve a tu centro, a tu corazón, a la luz que brilla dentro de tu pecho.
Viste tu rutina con pensamientos elevados. Refúgiate en la magia de los libros. Investiga. Borronea papeles. Esculpe materiales. Pinta cuadros. ¿Qué no tienes tiempo? Créeme, el tiempo tiene una dimensión diferente cuando existe el interés de crecer por dentro. Abre tus ojos espirituales.
Planta semillas, árboles y esperanzas. Huye de las manifestaciones tóxicas, cualquiera sea su forma.
Descansa en el espacio que hay entre dos pensamientos. Conocerás la verdad y la paz y la luz. Medita.
Tu único capital es el presente. Atiende al efímero momento que ya no es.
¿Dónde están los amargos recuerdos y el conjetural futuro? ¿Puedes verlos? No. Sólo existen en tu mente. No permitas que tus horas se tiñan de inquietud.
¿Dices que tienes la mar de problemas? El vocablo PROBLEMA trae su propio peso como si fuera un saco de piedras. Piensa que son hechos, situaciones a solucionar. Tómalos como desafíos y a lo  negativo, antepone algo positivo. Transmuta.
Pronto te convertirás en un vaso vacío, libre de prejuicios. Ten fe, mas no te aferres a tus creencias como si fueran espadas para dañar a quien piensa diferente. Ama y no te desilusiones si las personas en las que has depositado expectativas no cumplen tus deseos. Ellos transitan su propio camino y no el que tú pretendes trazar.
Inclina tu oído. Escucha mis palabras. Te pido que no construyas tu felicidad sobre lágrimas ajenas. Ten en cuenta que por obra de las leyes cósmicas lo que tú hagas o pienses, a ti volverá.
Carpe diem. Levántate temprano y percibe los mensajes que trae el silencio puro de la madrugada. Atiende la voz de la naturaleza. Contempla los colores del cielo ante el sol naciente y el temblor de las hojas cargadas de rocío. Explora tu verdadera identidad. Disfruta cada minuto con la sencillez de un niño. Lejos de los extremos sitúate en el medio. Usa el sentido común. Recuerda que no eres inmortal. Carpe diem. Aprovecha el día de hoy.”Carpe Diem
Pasada la medianoche la joven dejó las notas sobre la cama y entrecerró los párpados.
Al día siguiente pasó en limpio su escrito apresurado y lo tituló.
El pragmático profesor pensó que su alumna no se había ceñido a la consigna, sin embargo, aprobó el trabajo. Vivi se había situado en el punto medio, cosa que a él (y a la mayoría de la gente), tanto esfuerzo costaba.
“Carpe diem” se dijo en la intimidad de sus pensamientos, “aprovecha el día”, “fluye”. Palabras conocidas y sin embargo tan nuevas. Sintió que un peso  llevado por largo tiempo sobre sus hombros se tornaba más liviano. Sí, el escrito de Vivi era realmente un legado producto de un sueño, del sentido común y de las varias lecturas que había recomendado a sus alumnos. Decidió publicarlo en el boletín mensual del colegio y en secreto lo llevó siempre consigo, para no olvidar el inapreciable valor del momento presente.

Amanda Hermoso, República Argentina.

Amanda Hermoso

“El Legado” resultó finalista del certamen “Historias con deleite”, España, 2012.

La escritora Amanda Hermoso ha obtenido numerosos premios a nivel nacional e internacional y es autora de los libros: Ríos en la soledad (cuentos y poemas). Edición del autor. Tandil. (1995); Sombras y luces (cuentos y poemas). Editorial Vinciguerra. Buenos Aires. (1997); El Triángulo y otros relatos (cuentos). Editorial Utopías. Ushuaia. Tierra del Fuego. (2010).

Imagen pricipal: Mujer gigante, escultura en el Jardín Social La Quinta, Santa Úrsula, Santa Cruz de Tenerife, España.

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