Inmigración galesa en Argentina

Inmigración galesa en Argentina
Velero Mimosa hacia los años 1860.
Fragmentos del cuento “Carta al reverendo Abraham Matthews”
Inmigración galesa en Argentina.

He leído su libro Crónica de la colonia galesa de la Patagonia, editado por El Regional y en traducción autorizada por Frances Evelyn Roberts y debo decirle que no ha perdido vigencia… El estudio de tal material me permitió efectuar un viaje a través de los agujeros del tiempo para comprobar, una vez más, que el anhelo del ser humano por paz, libertad y trabajo no ha variado en su aspecto medular, aunque sí lo hayan hecho, en muchos casos, los modos y los medios para lograr las metas…

Tenga paciencia, reverendo. He acudido a su memoria por puro agradecimiento. Usted es el puente hacia la conciencia colectiva forjada por hombres valerosos que supieron hacer Patria en un espacio tan distante y diferente a su lugar de origen. Sí, Patria, con mayúscula, como en las composiciones de primaria….
Esa noche casi no pude dormir porque bullían dentro de mí historias de barcos agitados por el mar proceloso, de pioneros ebrios de coraje que habían dejado atrás rumorosas frondas habitadas por hadas y duendes sabiendo, o quizá sin saber, que los esperaba un páramo magnético, aunque yermo, que tanto podría representar un sinfín de peligros, como el punto de inflexión donde dos mundos diferentes dieran lugar a otro nuevo…

Grupo de colonos galeses
Grupo de colonos galeses

De las corrientes migratorias hoy me ocupa Gales, la de los paisajes fascinantes y turbios túneles donde los coblynau(1) al comprobar la ausencia de los mineros agitaron sus herramientas y sus pañuelos rojos y amarillos, pero de nada sirvió ya que se fueron quedando solos.
Regresemos al libro, a su fotografía. Abraham Matthews (1832-1899). Posa sentado. Ojos claros. Cutis blanco. Cabello oscuro y barba recortada. Sonrisa leve. Traje negro. Manos fuertes y proporcionadas tan capaces de apartar piedras para abrir caminos como de recorrer las delicadas páginas de la Biblia. En el reverso de la hoja contemplo el rostro de Frances Evelyn Roberts, nieta de colonos galeses y profesora de historia; fallecida prematuramente a los 59 años y sin embargo viva por medio de la palabra escrita, como usted, reverendo, quien a lo largo de más de un siglo ha vencido al olvido.
¿Dónde quiero llegar? Le explico. El primer móvil que me anima es rendir homenaje al pueblo que usted retrata y el segundo es dar libertad de expresión a un pasajero de saco gris y sombrero de fieltro quien, insistente, se presenta en la pantalla de mi mente. Viaja a bordo del Mimosa(2). Dentro de su valija y entre sus escasas prendas trae un violín, herencia de su padre, las Sagradas Escrituras que pertenecieron a su madre, un cancionero y un trozo de madera donde tallará una love spoon(3).

Lovespoon
Lovespoon de madera tallada

Ha prometido a su amada progresar en suelo americano y entonces llamarla para entregarle la más bella cuchara de amor. Pronto. Un año. Dos años. Edwin Evans es su nombre. Sus ojos son verdes o grises. Las Gwragged Annwn(4) nadan en ellos. Los niños pueden verlas y algunos adultos también.
Henos aquí, un grupo de ciento cincuenta y tres, procedentes de los distintos condados de Gales, compuesto por personas de ambos sexos, de todas las edades –desde el niño de pocas semanas hasta el anciano de sesenta años– hombres, mujeres y niños; hombres solteros, hombres de todas las ocupaciones, el sastre, el zapatero, el talabartero, el carpintero y el albañil; el picapedrero, el ladrillero, el almacenero y el tendero; el farmacéutico y el impresor, el médico, el maestro de escuela y el predicador. El agricultor y el pastor, el minero y el obrero del carbón, el creyente y el profano venidos de todas las sectas de Gales. Henos aquí todos, uniéndonos y amalgamándonos, unos a otros, a pesar de nuestra heterogeneidad, para establecer una Colonia Galesa(5).
El 28 de mayo de 1865 la imagen de Liverpool empequeñeció en las pupilas de Edwin Evans y hasta que el puerto no fue más que un punto cubierto por la niebla del ocaso, Edwin no ocupó su lugar, un colchón en la bodega junto al grupo de hombres solos… el 28 de julio desembarcaron en una geografía más parecida a un mudo sequedal que a un racimo de promesas…
Lo que sigue es conocido. Figura en los libros de historia y de sus párrafos precisos habrá que deducir los avatares ocasionados por el hambre, el viento, las sequías y las inundaciones imprevistas. Es capítulo aparte el intercambio cultural que existió entre el indio y el colono demostrando que los hombres, sólo se diferencian en lo externo. Los nativos les enseñaron a procurarse el sustento mediante el uso de boleadoras y era frecuente ver a las dos etnias cabalgando tras las liebres y avestruces. A su vez, ellos asistieron perplejos a los rituales de la siembra y al consumo de los frutos de la tierra…

Lovespoon
Cuchara de amor (Lovespoon)

Por las noches, mientras comparten mate y asado, Edwin talla la cuchara de amor y enseña a sus amigos indios a pronunciar la palabra pan y a valorar el vocablo casa y así llega el día en que el joven guarda, ya lista, la madera fragante trabajada con flores de oro y tallos carmesí. Las penumbras del armario cuidarán su obra. Edwin Evans toma un papel y escribe la última carta a Nelya, la envía y comienza a contar las horas que faltan para el arribo de su amor. El viento hamaca los saucos. Los pavos caminan en los lindes de la chacra y las gallinas y avutardas buscan gusanos junto a las acequias. Matti, el perro atigrado, duerme esperando la noche para ladrar a los zorros. Hileras de álamos jóvenes custodian los canales…

Sepa usted, reverendo, que la historia fue feliz y tres niños rubios se sumaron a los pobladores de la zona. Gracias nuevamente por su testimonio y dejemos a Edwin interpretando en su violín aquellas melodías de frondas profundas donde ahora también vibran notas de los extensos desiertos amarillos…

Amanda Hermoso

Amanda Hermoso

Cuento completo publicado en El Triángulo y otros relatos, Editorial Utopías, Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, 2010.

Notas:
(1) Coblynau: Míticos gnomos que acechan en las minas y canteras de Gales.
(2) Velero “Mimosa”: Fue un barco en el que viajaron desde Gales en 1865, 153 colonos galeses a la Patagonia Argentina, en donde hasta entonces, no había asentamientos poblacionales permanentes.
(3) Cuchara ricamente tallada ofrecida por el hombre a su amada como prueba de amor e intenciones de casamiento.
(4) Gwragged Annwn: Hadas habitantes de los lagos de Gales.
(5) Crónica de la Colonia Galesa de la Patagonia por Abraham Matthews.

La escritora Amanda Hermoso ha obtenido numerosos premios a nivel nacional e internacional y es autora de los libros: Ríos en la soledad (cuentos y poemas). Edición del autor. Tandil. (1995); Sombras y luces (cuentos y poemas). Editorial Vinciguerra. Buenos Aires. (1997); El Triángulo y otros relatos (cuentos). Editorial Utopías. Ushuaia. Tierra del Fuego. (2010).

Imágenes:
•Velero Mimosa hacia los años 1860.
De Desconocido – Museo del Desembarco, Puerto Madryn, Dominio público, Enlace
•Grupo de colonos galeses
De Desconocidohttp://www.trelew.gov.ar/cultura-cg-fiestadesembarco.html, Dominio público, Enlace
•Lovespoon de madera tallada con corazones, candado y rueda. Hay cinco elementos de diseño: tres corazones que también forman la taza y el anillo de la cuchara. Entre estos están una rueda y un candado.
De Jongleur100Trabajo propio, Dominio público, Enlace
•Cuchara de amor (Lovespoon)

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